jueves, 12 de febrero de 2015

CERRO CHIVATURCO




 


Es un mirador natural, su nombre es de origen cañari, significa "Lodo de la Chiva", supuestamente sitio sagrado para quienes habitaron este sector, la arqueología encontrada en este lugar pertenecen al período de integración 500 a 600 años aproximadamente.

 

 

En el trayecto a la cima se pueden observar bosques, cascadas, arqueología, y puede ser visitado durante todo el año.

Ubicación                                                                      

Se halla ubicado en la Parroquia Salvias, hay un tiempo aproximado de una hora y media desde Zaruma en vehículo y una hora y media de caminata hasta la cima del cerro.

Altura

El Cerro Chivaturco cuenta con una altura de 2.557 metros.

Clima

Temperado Mesodérmico. La temperatura promedio es de 25 grados centígrados.

Flora
La flora se encuentra representada por: Guabas silvestres, laurel, guachapeli, pachaco, guasmo, caña guadúa, cedro, samán, piñón, palo de balsa, amarillo, matapalo, caimitillo, caoba, tagua, palma en especies


frutales se encuentran naranja, limón, aguacate, guaba, mango, chirimoya, guanábana, anonas, entre otros.


Fauna
Las especies de fauna que existen están tucanes, mirlos, loras, serpientes, caracoles, saltamontes, entre otros; y se ha comprobado que cuando los días están soleados, aparece una infinidad de mariposas

de varios colores y tamaños.

Atractivos

Paisaje: En el trayecto a la cima se pueden observar bosques, cascadas, arqueología, es un mirador natural y puede ser visitado durante todo el año.

Cascada Chorro Blanco: Se halla localizada en la parte posterior del Cerro de Chivaturcos, para llegar a éste lugar se parte desde el Daule, a dos horas de camino, donde encontramos glifos, tallados en piedra que consiste en una escritura hidrográfica, representada por símbolos muy antiguos. Detalles

Otros Atractivos

Bosque de Huayquichuma: Este bosque constituye un remanente de bosque húmedo subtropical de estribaciones de cordillera occidental de los Andes, el mismo posee especies de zonas andinas. Detalles



 

 

Posee exuberante vegetación, llena de encanto y magia propias del paisaje de zarumeño, la flora es diversa, también cuenta con una gran variedad de fauna silvestre.




Entre páramos y pajonales andinos se puede contemplar la biodiversidad del lugar; el ascenso al cerro es una experiencia inolvidable debido a los diversos atractivos naturales.

 

La aventura empieza desde la parroquia Salvias, en donde se descubre los encantos del lugar y los secretos del pasado, este recorrido dura hora y media aproximadamente hasta llegar a la cima de este mirador natural.

 

 

Arquitectura y tradiciones bien conservadas y una exquisita gastronomía criolla elaborada con excelencia, son solo una parte de los atractivos que ofrece la ‘Ciudad de paz’. Esparcidos a su alrededor, los encantos de este trozo de tierra orense forman un pequeño paraíso, cuyo recorrido demanda ineludiblemente de un carro 4x4.Sus vías están destruidas.El fuerte invierno no le dio tregua y ha dejado su huella de desastre en casi todos sus accesos vecinales y principales.En la zona rural, las nubes de polvo se elevan con el paso de los vehículos que se zarandean igual que los cuerpos de sus pasajeros. Nadie está libre de resbalones y atascos, tras la caída de la lluvia que deja las vías llenas de barro.

Pero el turista siempre aplica el dicho, “al mal tiempo, buena cara”, sobre todo porque al final del accidentado trayecto, una grata recompensa los espera en sitios como la cascada Chacac Capac, en la parroquia Salvias.

Cuando el alba se abre paso, tras el canto del gallo, en una mañana de abrigos ligeros para aplacar el templado clima, Enrique Cedillo, exminero zarumeño, encargado del volante, conduce al grupo de visitantes hacia la zona oriental del cantón. Por la angosta vía Zaruma-Salvias, entre curva y curva, como todo un piloto de rally, Enrique se enrumba hacia la comunidad Tambillo.

En medio de paisajes montañosos reluce a la distancia el cerro Chivaturco o ‘Lodo de Chiva’ (lengua cañari), ubicado a 2.557 metros, apto para el ascenso de una hora y media de caminata, entre arboledas, pajonales y páramos, donde saltan a la vista los vestigios que datan del período de integración (800 dC a 1535 dC), como testigos de la importancia del sitio para las antiguas culturas prehispánicas.

Ese no era el día para explorar sus bondades, sino de avanzar a la torrente cascada, no sin antes hacer una parada para probar una de las delicias culinarias tradicionales de Zaruma, en San Antonio, otra de las poblaciones aledañas a la cabecera cantonal. Allí esperaba a los ávidos aventureros un suculento ‘molido de maní’, platillo preparado con verde majado artesanalmente en piedra por las manos de Mercedes Zhune, quien lo mezcla a mano limpia con el maní y coloca huevo frito encima, para un desayuno fortificante.

Con el paladar y el corazón ‘contentos’, se retoma el camino de 33 km. en carro rumbo a la Chaca Capac. Ya en Tambillo, desde un punto donde finaliza la carretera, era tiempo de ‘reemplazar’ las ruedas por las piernas y emprender una caminata de descenso de algo más de 40 minutos, según el estado físico.

Es que, el sendero es todo un desafío, pero también un gran placer para los amantes de los trekkings profesionales, con grado de dificultad medio.

Entre frondosas enredaderas, trepadoras, monte y plantas florales como las miconias, clavijas y orquídeas, típicas de un bosque húmedo, que se tiñe con distintos tonos de verde y, en tramos, la tierra ‘salpica’ el suelo del paisaje con color marrón, donde las indispensables botas de caucho dibujan su huella exploradora. Se avanza hacia la pródiga fuente de agua que alimenta el río Tambillo.

A ratos, el sonido interno del cuerpo se escucha... El corazón se acelera, retumba el pecho, y el ‘silbido’ de la respiración crece con la agitación y todo aquello se mezcla con el canto de las aves e insectos, y con el choque del agua contra el suelo, que anuncian la cercanía de la Chaca Capac, que es una vertiente de 60 metros de altura que cae con fuerza y al final del ‘velo’ de agua, se eleva por los cielos y la ventisca se encarga de esparcir en millones de micropartículas, que imitan a la lluvia. Ahí, al pie se forma una pequeña piscina apta para bañarse. Sin duda, la recompensa es justa y necesaria para los aventureros, quienes se revitalizan, tras el laborioso, pero divertido descenso no apto para cardiacos.

Un paisaje maravilloso se revela ante la mirada del visitante, que llena sus pulmones con ese aire que lleva olor a tierra viva. Una que otra carcajada se suelta, cuando los más distraídos resbalaban por el fango, más en el regreso, durante el cual hay que redoblar esfuerzos para el ascenso. Una travesía interesante para un día de paseo poco convencional.

YACIMIENTO ‘ESCULTÓRICO’

Con la adrenalina al tope, los viajeros se disponen a seguir descubriendo la bella y natural Zaruma, tras haber disfrutado de esa parte no imaginable en una ciudad conocida por su calma. Esta vez la ciudad orense pone a la orden del turista los ingredientes geológico y arqueológico, y nos lleva del clima templado al frío intenso del páramo en Cerro de Arcos, donde el uso de gruesos abrigos, guantes y bufandas se vuelve imprescindible.

Este atractivo está localizado en el sector oriental de la ‘Sultana de El Oro’, donde se exhiben ‘monumentos’ escultóricos en roca de formas peculiares, en los que no ha intervenido la mano del hombre.

Los caprichos de la naturaleza nuevamente hacen de las suyas, esta vez, en el límite de las provincias de El Oro y Loja, a 3.500 metros sobre el nivel del mar. Allá, en las alturas, tras 60 kilómetros de viaje por la vía Zaruma-Salvias-Guanazán, se muestran firmes estos monolitos, formaciones geológicas milenarias de origen volcánico.

Parecería increíble, pero un rinoceronte y una tortuga anidan justo allí, donde el termómetro se altera entre -4°C y 15°C y el viento helado que silba constantemente hace tiritar los cuerpos del viajero.

Entre pinos, follajes, achupallas, arbustos, ramales y raíces de árboles revestidas de musgos, se generan reservorios naturales de agua, se hallan inmóviles rocas que mimetizan grandes animales, y formas que semejan huellas de zapatos gigantes, arcos y túneles, entre otras. Solo es cuestión de observar y apelar un poco a la imaginación para entretenerse ‘dibujando’ figuras.

Debajo de algunos arcos, por los que toma su nombre el sitio, se hallan algunas cuevas, donde los más arriesgados acampan para pernoctar y contemplar por las noches un cielo estrellado, rodeados de uno que otro escurridizo huésped, como el venado.

Antes de retirarse del laberinto pétreo, se hace una parada para admirar la laguna de Arcos, no apta para el baño, debido a su baja temperatura y a las trampas naturales (enredaderas) que crecen en su interior.

PETROGLIFOS

Ya de regreso, a 40 minutos de la ciudad, valía la pena, aunque fuese de paso, descubrir parte de sus riquezas arqueológicas. En San Pablo, Gühizhagüiña y Salvias están los petroglifos o piedras grabadas por civilizaciones antiguas desconocidas.

Sus figuras siguen siendo un enigma para los expertos, debido a que aún no se ha determinado a qué época pertenecen. Mirar estas ‘obras de arte’ de líneas, círculos y dibujos tallados en la piedra, con figuras peculiares, parecen salidos de una película de ciencia ficción. Uno de ellos, como testimonio de su existencia, fue trasladado al parque central de Salvias para observarlo con más detalles y facilidad, sin necesidad de caminar varias horas en sus áreas in situ.

RELIGIÓN

Otro de los ‘tesoros’ de Zaruma gira entorno a la cultura religiosa y devoción católica. Aparte de su santuario principal, se encuentran ejemplos impecables de valor Patrimonial como la iglesia de Malvas, a 10 minutos del centro, en la zona occidental, donde se venera a San Jacinto. Sus columnas, paredes, altar y techo de madera restaurada desde el 2009, donde se destaca el cielo raso ‘resguardado’ por santos como Don Bosco y Mariana de Jesús, pintados con la genialidad del artista riobambeño Eloy Narea, seduce las miradas de los visitantes en un paseo que aporta notablemente con el turismo religioso, como parte de los destinos que puede descubrir en Zaruma. / CCC